El quinto día de viaje descubrimos un poco más sobre las lluvias de Senegal. ¡Es una pasada escucharla de noche junto a los sonidos de los pajaritos de la zona! Eso sí, mejor estar resguardados para no tener sorpresas.

Por un momento nos ponemos en la piel de algunos de nuestros compañeros que pasaron la noche en un bungalow colgados de un árbol y nos imaginamos que tuvo que haber sido una experiencia dura e intensa. Nosotros esa noche tuvimos la suerte de alojarnos en uno de los bungalows que estaban hechos de barro y conchas, un sistema muy utilizado en la zona que destaca por su enorme resistencia a los contratiempos naturales. Aún así a la mañana siguiente pudimos ver como a pocos metros del bungalow cayó un árbol de más de 15 metros, que nuestra casita, seguro que no hubiera aguntado. Así son las lluvias de Senegal.

La tarde anterior al temporal habíamos estado visitando un pequeño barrio donde sus habitantes disponían de infraestructuras muy escasas y en el que nos enteramos que había sucedido un accidente, una de las casas se derrumbó con el temporal y desgraciadamente uno de los integrantes de la familia que allí vivía, perdió la vida. Nuestro más sincero pésame y una vez más nos sentimos conmovidos por ver que frágil es la vida de algunos habitantes de nuestro mundo. Nadie que venga de un país desarrollado económicamente, hubiera imaginado que haya gente que muera por no tener una casa preparada para la lluvia, viviendo en una zona de clima tropical.

Cuando llegas a un país como Senegal te das cuenta de la repercusión que tiene nuestro modelo de economía capitalista que ahoga a muchos, para que vivamos mejor algunos pocos que estamos en zonas privilegiadas del planeta.

La mañana siguiente al salir del campamento de Effrane cruzamos el río y nos dirigimos a una población que estaba al otro lado, un corto viaje en barca para llegar a un nuevo control rutinario de pasaportes, algo ya habitual durante nuestro viaje a lo que ya empezamos a acostumbrarnos. Al tratarse de un lugar más cosmopolita transitado y urbano donde se realizan intercambios comerciales y vienen inmigrantes locales a buscarse la vida, pudimos apreciar un ambiente algo más tenso que en los campamentos, la gente era un poco menos confiada y amable aunque en todo momento nos sentimos seguros y cómodos con el lugar.

Otra de las particularidades de los habitantes de Senegal que nos sorprendió y encantó es su pasión por el fútbol y por el barça, nos encantó saber que admiren a nuestros ídolos futbolísticos como Messi y hasta nos erncontramos a uno con la camiseta de la selección Argentina…